
Sólo una estrella, Barack Obama
Después de tantos “yes we can”, ahora vienen los “yes we did”. Sí, ayer 4 de noviembre ya no habían dudas ni temor, solo emoción y alegría porque Barack Obama había hecho historia. Y como no, había que celebrarlo. En el Grant Park de Chicago, ciudad que vio nacer al Obama político, se montó un gran tinglado (que no sorprende después de ver las campañas electorales en Estados Unidos) y miles de personas se reunieron delante de una gran pantalla para ver los resultados en directo y para escuchar, en caso de victoria, el primer discurso de Barack Obama como presidente. Y así fue, gritos y ovaciones durante toda la noche, aunque la más eufórica fue cuando la CNN anunció que el candidato republicano admitía la derrota electoral y cuando el nuevo Presidente de los Estados Unidos subió al escenario. Ya era real, primer presidente negro en Estados Unidos.
Por otro lado, en Arizona, en el hotel Baltimore, el ambiente era muy distinto, ya que cuando se supieron los resultados preliminares de Pensylvania i New Hampshire –que se decantaba por los demócratas- las cosas empezaron a ir de mal en peor. El candidato John Mc Cain, con semblante serio, a diferencia de Sara Palin que intentaba sonreir aunque sus lágrimas le delataban, admitía ya la victoria de Obama. Y que debía hacer? Aunque a muchos no les gustó porqué aceptar es rendirse, a muchos otros (como yo) pensaron en la gran hipocresía que envuelve el mundo de la política. Mc Cain ha atacado a Obama durante la campaña e incluso le ha dicho que no contaba con la suficiente experiencia, y ahora en su discurso, el republicano dice que “en una competencia tan larga y difícil como ha sido ésta, su solo éxito gana mi respeto por su capacidad y perseverancia”. De eso se dice quedar bien, no?
Ya solo queda desear que todo este sueño no se acabe antes de que empiece. Hay un presidente con ganas de cambiar las cosas, con ganas de llegar al sueño americano. Podrá? Esperemos que SI PUEDA.
Por otro lado, en Arizona, en el hotel Baltimore, el ambiente era muy distinto, ya que cuando se supieron los resultados preliminares de Pensylvania i New Hampshire –que se decantaba por los demócratas- las cosas empezaron a ir de mal en peor. El candidato John Mc Cain, con semblante serio, a diferencia de Sara Palin que intentaba sonreir aunque sus lágrimas le delataban, admitía ya la victoria de Obama. Y que debía hacer? Aunque a muchos no les gustó porqué aceptar es rendirse, a muchos otros (como yo) pensaron en la gran hipocresía que envuelve el mundo de la política. Mc Cain ha atacado a Obama durante la campaña e incluso le ha dicho que no contaba con la suficiente experiencia, y ahora en su discurso, el republicano dice que “en una competencia tan larga y difícil como ha sido ésta, su solo éxito gana mi respeto por su capacidad y perseverancia”. De eso se dice quedar bien, no?
Ya solo queda desear que todo este sueño no se acabe antes de que empiece. Hay un presidente con ganas de cambiar las cosas, con ganas de llegar al sueño americano. Podrá? Esperemos que SI PUEDA.
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